Entrar en Instagram o en cualquier otra red social es entrar en la vida privada de mucha gente. Cada publicación, cada tweet o cada imagen son el reflejo de un instante personal vivido, de una reflexión o de una historia digna para compartir. Lo íntimo ha pasado intencionadamente a la esfera pública, también cuando tenemos nuestro propio negocio. Así que en este post te voy a hablar de qué es la extimidad y cómo encontrar la tuya propia.

Qué es la extimidad

Algunos sociólogos y antropólogos consideran la extimidad una mutación de la intimidad. Y es que se trata de mostrar de forma voluntaria y a conciencia ciertas partes de nuestra vida personal en las redes para conectar con nuestro público, tengas o no tengas un negocio. Y es que, según los expertos, vivimos en una sociedad donde el exhibicionismo y el narcicismo van a más. Prueba de ello son, como te decía, las redes sociales donde día a día todos colgamos una parte de nuestra vida y esperamos recibir el feedback para sentir el apoyo y la aprobación de los demás.

Extimidad vs intimidad

¿Pero qué es lo que ha pasado para que realmente la intimidad se haya convertido en extimidad? Nos remontamos años atrás con la aparición de los primeros realities, como Gran Hermano. Fue en este momento cuando lo íntimo pasó a la esfera pública, cuando el ‘voyeurismo’ se normalizó.

Ahora todas tenemos un lado 'voyeur' –nos gusta conocer la vida de los demás– y otro exhibicionista –queremos compartir instantes o momentos o personas de nuestra esfera íntima–. ¿Y es esto algo malo? No tiene por qué. Clic para tuitear

La extimidad cuando tienes un negocio

Soy de las que piensa que cuando tienes un negocio y quieres conectar de verdad con tu público, necesitas dejarte ver. También compartir cuáles son tus valores y cuál es tu visión del mundo. ¿Por qué? Porque es ahí cuando generamos una conexión genuina con los demás.

¿Eso significa que la única forma de conectar con tu público es mostrando parte de tu intimidad? Ni mucho menos.

Aquí lo importante eres tú. Saber hasta dónde quieres o no quieres enseñar, qué te hace sentir cómoda y qué no, qué parte de tu vida personal crees que puede ser beneficiosa mostrar para tu negocio. Nadie –ningún especialista en comunicación, tampoco– te puede decir hasta dónde mostrarte porque la única que puede saberlo eres tú. ¿Y cómo lo puedes saber? Escuchándote, reflexionando y teniendo muy claros cuáles son tus límites.

Porque lo que para mí puede ser un límite, quizá no lo es para ti. O al revés. Clic para tuitear

La mejor opción

En todos los años que llevo acompañando marcas y negocios a encontrar su historia y su propia voz para conectar de forma genuina con su público en las redes y otros canales de comunicación he visto de todo. He visto emprendedoras que no tienen ningún reparo en mostrarse, mostrar su casa y su familia, a parte de su trabajo. También he visto a otras que han preferido mantener su intimidad para su círculo más cercano y dejar solo para las redes su perfil más profesional. O, incluso, a otras que han decidido no hacerse visibles. ¿Hay alguna opción mejor que la otra? La verdad es que no. Todas son igual de buenas, si son fieles a ti y a lo que tú quieres.

Establece tu propio límite

Soy consciente que establecer un límite entre aquello que es intimidad y lo que no lo es, es complicado. Especialmente, cuando nos hemos acostumbrado a observar la vida de los demás mediante las redes. Pero tú puedes –y deberías– establecer tu propio límite y tener claro hasta dónde quieres compartir y de qué forma prefieres hacerlo.

Aunque no existe una fórmula mágica para delimitar el límite entre la intimidad y la extimidad, sí que hay algo que no falla y que no debes pasar por alto: a ti misma. Así que aquí tienes algunas propuestas que quizá te ayudan a establecer hasta dónde llega tu extimidad y si quieres hacer uso de ella o no:

1. No te compares. Muchas veces las redes sociales despiertan la comparación, pero esta actitud no te beneficia en nada –ni en esto ni en otros ámbitos más emocionales, como seguro que ya sabes–. Procura no fijarte en qué hacen los demás para marcar tu propio límite.

2. No juzgues. Cuando ves algo que tú no mostrarías, no juzgues. Piensa que el límite de esa persona no es igual que el tuyo. Y las dos opciones son igual de buenas y respetables, si están alineadas con sus protagonistas.

3. Escúchate. Pregúntate de verdad qué es importante para ti mantener en la esfera privada y qué puedes mostrar sin problema. Apúntalo en un papel. Hacer este ejercicio te puede venir bien para definir tus límites.

4. Respétate. No te fuerces a nada. Por mucho que veas y por mucho que te digan, escucha tu cuerpo y escucha tu intuición. Si hay algo que sientes que no quieres compartir, no lo hagas. Tú estás por encima de todo.

Mi recomendación

Aunque en esto me gusta siempre dejar que cada una encuentre su límite, mi recomendación es que, por poco que puedas, por poco que no represente un auténtico problema para ti, déjate ver.

Las personas necesitamos conectar con otras personas para establecer vínculos reales y a largo plazo. Y tu cliente lo que busca es poder conectar contigo, conocerte un poco más y saber más de ti. Clic para tuitear

Así que piénsalo dos veces antes de marcar un límite muy rotundo o extremo sobre dónde está tu intimidad.

Cuéntame tu experiencia

Me encantaría que me explicaras qué es la extimidad para ti. ¿Has establecido tu propio límite de forma consciente o no? ¿Hasta dónde estás dispuesta a compartir? ¿Cómo te sientes cuando lo haces? Te leo en los comentarios. Tu testimonio y visión pueden ayudar a otras personas a definir sus propios límites.

Si te ha gustado el post, te agradeceré que lo compartas para que más gente pueda saber qué es esto de la extimidad.

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